Leer como quien pertenece
Literatura 14 de marzo de 2026 María José Fornerod 0 comentarios

Leer como quien pertenece

Algunas lecturas no se cierran al llegar a la última página.
Se quedan. Acompañan.
Este texto nace de ese tipo de encuentro.

Descubrí a Irene Vallejo como quien encuentra una voz que estaba esperando desde siempre. No fue solo leer El infinito en un junco, fue sentir que alguien pensaba la lectura con la misma devoción con la que yo la he amado toda la vida.

Vallejo no escribe desde la erudición distante, escribe desde la gratitud. Se nota en cada página que su vínculo con los libros es vital, casi corporal. Ella no habla de historia literaria como un inventario de datos, sino como una trama de personas frágiles que decidieron que las palabras merecían sobrevivir. Y esa mirada me atravesó.

Mientras la leía, sentía compañía. Sentía que alguien nombraba algo que muchas veces viví en silencio: esa emoción casi sagrada de abrir un libro, ese respeto por quienes copiaron textos a mano, esa conciencia de que leer es pertenecer a una cadena invisible de lectores.

Irene Vallejo me recordó que amar los libros no es una rareza, es una forma de resistencia. Que cada biblioteca personal es un pequeño acto de fe. Que las historias nos sostienen cuando todo lo demás tiembla.

Cerré el libro distinta. Más agradecida. Más consciente de que cada vez que leo, estoy participando de algo antiguo y poderoso.

Algunas autoras nos gustan. Otras nos acompañan. Irene Vallejo, desde entonces, camina conmigo.

Este texto forma parte de Mujeres que leímos, una convocatoria abierta para compartir las historias que nacen cuando un libro nos cambia.

📚 Leer la convocatoria

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