Hay libros que no se rompen: se cansan. Cuando el tiempo afloja el lomo y las páginas se sueltan, no es el final de una historia, sino otra forma de pedir cuidado. Estas notas nacen en ese instante frágil en el que un libro, todavía vivo, espera volver a ser unido.
Comenzamos una serie en el blog donde los libros respiran, y con ellos también nuestra forma de cuidarlos. Este artículo inaugura un recorrido dedicado a proteger las bibliotecas hogareñas de plagas silenciosas —hongos, insectos, polvo— desde una mirada consciente, amorosa y sostenible. Porque conservar libros usados no es solo preservarlos: es un acto de resistencia, de memoria y de cuidado compartido.
Leer también puede ser un acto de cuidado. Este artículo invita a repensar la lectura desde la circularidad: libros usados que siguen viajando, conectan lectores y construyen una cultura más consciente, sostenible y compartida.
Recibe las últimas novedades, ofertas exclusivas y contenido especial directamente en tu bandeja de entrada.