Bibliotecas vivas (pero no demasiado): cómo proteger tus libros de plagas silenciosas
Este artículo inaugura un recorrido dedicado a proteger las bibliotecas hogareñas de plagas silenciosas —hongos, insectos, polvo— desde una mirada consciente, amorosa y sostenible.
Porque conservar libros usados no es solo preservarlos: es un acto de resistencia, de memoria y de cuidado compartido.
Como Proteger tus libros de plagas silenciosas
Los libros respiran.
Sí, aunque no tengan pulmones, sus hojas porosas inhalan el mundo: capturan historias, pero también humedad, polvo… y a veces, visitantes indeseados.
Las bibliotecas hogareñas —esos santuarios íntimos de lectura— pueden convertirse en refugio de plagas silenciosas. Y aunque no hagan ruido, su daño puede ser profundo.
Hoy comenzamos una nueva serie en el blog de Tinta Circular, pensada para quienes aman los libros con conciencia. Para quienes saben que cuidar un libro es, también, un acto de amor hacia uno mismo y hacia el planeta.
Porque ese tan mentado “olor a libro viejo” que despierta nostalgias, puede ser más que una fragancia poética: puede ser una señal de alerta.
Porque hay insectos diminutos que, aunque invisibles a simple vista, devoran letras con apetito voraz.
Porque existen gestos simples —casi rituales— que pueden preservar una biblioteca por generaciones.
En Tinta Circular creemos en los libros usados no como residuos del pasado, sino como cuerpos que han vivido. Y todo cuerpo que ha vivido merece cuidado.
Durante los próximos días, te invitamos a recorrer con nosotros el mapa de los enemigos invisibles de nuestras bibliotecas: los hongos, las polillas, el polvo y el olvido.
Pero no será un viaje en soledad. Iremos juntos, página a página, aprendiendo a defender lo que amamos. Porque conservar es resistir, y resistir también es leer.
Comentarios (0)
¿Quieres comentar?
Inicia sesión para participar en la conversación
Iniciar Sesión RegistrarseAún no hay comentarios
¡Sé el primero en comentar este artículo!