Cuando la autenticidad no tiene lugar
Recomendaciones 09 de febrero de 2026 Rosa Blanca 0 comentarios

Cuando la autenticidad no tiene lugar

Texto surgido de la convocatoria Escribir desde la lectura, firmado por Rosa Blanca.
Una lectura de Heartless que interroga el origen de la crueldad y el peso de las expectativas sociales, cuando la autenticidad no encuentra lugar.

La historia de Heartless no es solo una precuela de un cuento de hadas; es una cruda radiografía sobre cómo la presión social, el narcisismo parental y el duelo patológico pueden aniquilar la esencia de una persona. Nos plantea una verdad incómoda: los villanos muchas veces no nacen con maldad, sino que son moldeados por una sociedad que castiga la autenticidad.Catherine comienza su camino como una joven rebosante de luz, cuyo único deseo es abrir una pastelería. Su pasión por hornear representa su conexión con la creación y la alegría. Sin embargo, vive en un entorno donde ser "pastelera" es visto como una degradación para alguien de su clase. Sus padres no ven a una hija con sueños, sino un activo financiero y social.

El momento simbólico del corsé ajustado es clave. No solo le oprime el cuerpo, sino que representa la asfixia emocional que siente al ser obligada a encajar en el molde de "reina ideal" para un Rey al que no ama. Su madre actúa como el principal agente de esta opresión, criticando su peso y anulando su vocación, demostrando que, para la alta sociedad, la apariencia vale más que la salud mental.La aparición de Jest, el bufón de la corte, funciona como el catalizador del conflicto. Él representa todo lo que Catherine anhela: libertad, misterio y la capacidad de reírse de las reglas absurdas. Cuando Jest la libera físicamente del corsé, también empieza a liberarla mentalmente. Él no la quiere por su título ni por su belleza estática, sino por su risa ruidosa y su talento.

En Jest, Catherine encuentra un confidente que no la juzga. Mientras el Rey es un personaje infantil y plano que solo busca un trofeo, Jest es un hombre que ve su potencial. Sin embargo, la sombra de la tragedia aparece con la profecía de las cuatro figuras: un loco, un verdugo, una reina y un mártir. El punto de quiebre ocurre cuando Catherine intenta ganar el concurso de pastelería para comprar su local con independencia económica. Al perderlo —no por falta de talento, sino por el sexismo y los prejuicios del Rey—, su última esperanza de una vida normal se desvanece. Sus padres, en lugar de apoyarla, se avergüenzan de ella. Este es el momento en que Catherine empieza a entender que en su mundo no hay espacio para sus deseos.

La revelación de que Jest buscaba su corazón para la Reina Blanca añade una capa de destino trágico. Aunque él elige amarla por encima de su misión, el universo de Carroll no permite finales felices. La muerte de Jest a manos del Jabberwocky es el golpe final. Él muere como el mártir de una guerra que no era suya, y con su muerte, muere también la compasión de Catherine.Tras la pérdida, Catherine no solo sufre: se rompe. En psicología, observamos cómo un trauma no procesado y la falta de una red de apoyo pueden derivar en una desconexión total de la empatía. Ella decide entregar su corazón (literalmente, en el contexto de la magia del libro) para dejar de sentir el dolor insoportable de la pérdida.

Se casa con el Rey no por amor, sino por poder. La corona se convierte en su armadura y su arma. El cambio de actitud que aterra a sus padres es el resultado de haberles dado lo que querían, pero a un costo terrible: ya no queda rastro de la joven que horneaba pasteles de limón. La transformación en la Reina Roja es su mecanismo de defensa; si el mundo fue cruel con ella, ella será la dueña de esa crueldad. Este libro nos invita a reflexionar sobre las "Catherines" de nuestro mundo. Personas que, asfixiadas por las expectativas de sus padres o las normas de una sociedad superficial, terminan en estados de depresión profunda o adoptando personalidades amargas y retraídas.

La ciencia nos dice que trastornos como la ansiedad o la depresión no siempre son genéticos; el ambiente es un factor determinante. Catherine es el ejemplo perfecto de cómo un entorno tóxico puede transformar un corazón lleno de azúcar en uno lleno de ira. Al final, cuando ella ordena su primera ejecución, no lo hace por maldad pura, sino como el último acto de una mujer que decidió que, si no podía ser amada, al menos sería temida.


 

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